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SECCION II EL DIOS VIVO Y VERDADERO

ESTUDIOS BIBLICOS > TEOLOGIA BASICA

CAPITULO 4
CONOCIMIENTO DE DIOS
LA POSIBILIDADDEL CONOCIMIENTO DE DIOS

Indiscutiblemente el conocimiento de Dios es deseable; las ansias religiosas de la humanidad dan fe de ello. Pero, ¿es posible?
Las Escrituras afirman dos hechos: la incomprensibilidad de Dios y la posibilidad de conocer a Dios. Decir que Dios es incomprensible es afirmar que la mente no puede captar el conocimiento de El. Decir que El es conocible es declarar que se le puede conocer. Las dos cosas son verdad aunque ninguna de las dos en un sentido absoluto. Al decir que Dios es incomprensible se afirma que el hombre no puede conocer todo tocante a El. Decir que El es conocible no es afirmar que el hombre pueda conocer todo acerca de El.
Ambas verdades se afirman en las Escrituras: Su incomprensibilidad, en versículos como
Job 11:7 e Isaías 40:18, y la posibilidad de conocerlo, en versículos como Juan 14:7; 17:3; y 1 Juan 5:20.

LAS CARACTERISTICASDEL CONOCIMIENTO DE DIOS

Se puede caracterizar el conocimiento de Dios de acuerdo a su fuente, su contenido, su progreso, y sus propósitos.Su Fuente
Dios mismo es la Fuente de nuestro conocimiento de El. Ciertamente, toda la verdad es de Dios. Pero ese cliché se debe afirmar y usar más cuidadosamente de lo que generalmente se usa. Solamente la verdad genuina proviene de Dios, porque desde que el pecado entró en la corriente de la historia, el hombre ha creado lo que él llama verdad pero que no lo es. Además, ha pervertido, embotado, diluido, y corrompido eso que originalmente fue la verdad genuina, que sí provino de Dios. Para nosotros hoy, la única regla infalible para determinar la verdad genuina es la Palabra escrita de Dios. La Naturaleza, aunque revele algo acerca de Dios, es limitada y puede ser mal interpretada por la humanidad. La mente humana, aunque muchas veces brillante en lo que puede lograr, padece de limitaciones y oscurecimiento. Las experiencias humanas, aun las religiosas, carecen de confiabilidad como fuentes del genuino conocimiento de Dios a no ser que se conformen a la Palabra de Dios.

Ciertamente, el conocimiento de lo que es la religión verdadera tiene que venir de Dios. En una dispensación previa el judaísmo fue revelado como la religión verdadera de Dios. Hoy, el judaísmo no es la religión verdadera; solamente el cristianismo lo es. Y el conocimiento genuino del cristianismo ha sido revelado por medio de Cristo y los apóstoles. Uno de los propósitos de la encarnación del Señor fue revelar a Dios (Juan 1:18; 14:7). La promesa de la venida del Espíritu después de la ascensión de Cristo incluyó revelación adicional tocante a El y al Padre (Juan 16:13–15; Hechos 1:8). El Espíritu Santo le abre las Escrituras al creyente para que pueda conocer en forma más completa a Dios.
B. Su contenido
Un conocimiento completo de Dios es a la vez objetivo y personal. El conocer los hechos de una persona sin conocer a la persona misma es conocimiento limitado. El conocer a una persona sin conocer su actuación es conocimiento superficial. Dios ha revelado muchos datos acerca de Sí mismo, todos los cuales son importantes para hacer nuestra relación personal con El íntima, inteligente y provechosa. Sí El sólo hubiera revelado hechos sin hacer posible el conocerlo a El personalmente, tal conocimiento objetivo tendría poca utilidad y, ciertamente, ningún beneficio eterno. Igual que en las relaciones humanas, una relación divina-humana no puede comenzar sin algunos conocimientos mínimos acerca de la Persona; entonces la relación personal genera el deseo de conocer más datos, los cuales a su vez profundizan la relación, y así sucesivamente. Este ciclo debe ser la experiencia de cada estudiante de la teología; un conocimiento acerca de Dios debe profundizar nuestra relación con El, lo cual a su vez aumenta nuestro deseo de conocer más acerca de El.

C. Su progreso

El conocimiento de Dios y de Sus obras fue revelado progresivamente a través de la historia. La prueba más obvia la hallamos al comparar la teología incompleta del judaísmo con la revelación más plena de la teología cristiana con respecto, por ejemplo, a tales doctrinas como la Trinidad, la cristología, el Espíritu Santo, la resurrección, y la escatología. El trazar esa progresión es la tarea de la teología bíblica.

D. Sus propósitos

1. Llevar a las personas a poseer la vida eterna (
Juan 17:2; 1 Timoteo 2:4).
2. Promover el crecimiento cristiano (2 Pedro 3:18) con conocimiento doctrinal (Juan 7:17; Romanos 6:9, 16; Efesios 1:18), y con un estilo de vida perceptivo (Filipenses 1:9–10; 2 Pedro 1:5).
3. Advertir acerca del juicio venidero (
Oseas 4:6; Hebreos 10:26–27).
4. Generar adoración verdadera a Dios (
Romanos 11:33–36).

REQUISITOS PREVIOSAL CONOCIMIENTO DE DIOS

A. Dios inició la revelación de Sí mismo
El conocimiento de Dios difiere de todo otro conocimiento en que el hombre sólo puede tener este conocimiento hasta el punto en que Dios lo revele. Si Dios no hubiera iniciado la revelación de Sí mismo, no habría forma de que el hombre lo conociera a El. Por lo tanto, el ser humano tiene que ponerse bajo Dios, que es el objeto de su conocimiento. En otros empeños eruditos, el ser humano a menudo se coloca a sí mismo sobre el objeto de su investigación, pero no es así en el estudio de Dios.
B. Dios proveyó el lenguaje para la comunicación

Ciertamente una parte esencial de la revelación de Dios es la provisión de un medio para comunicar esa revelación. También la referencia de la revelación personal de Dios en Cristo necesita algún medio de grabar y comunicar esa revelación. Dios dio el lenguaje para este propósito. El lo inventó y se lo dio al primer hombre y la primera mujer para poder comunicarles Sus instrucciones (
Génesis 1:28–30) y que ellos pudiesen comunicarse con El (3:8–13). Parece también haber sido parte de su dominio sobre la creación todavía no caída y de nombrar a los animales. Aun después de la división de la lengua original en Babel, las lenguas sirvieron como el medio de comunicación en todos los niveles. Ciertamente podemos creer que el Dios omnisciente hizo provisión para que los idiomas fuesen eficaces para comunicar la revelación de Sí mismo al hombre.
C. El creó al hombre a Su imagen
Cuando Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza, lo hizo un ser racional con inteligencia como El mismo. Por supuesto, la inteligencia humana no es igual que la inteligencia divina, pero sí es una inteligencia real, no ficticia. Por lo tanto, los humanos tienen la habilidad de entender el significado de las palabras y la lógica de las oraciones y los párrafos. El pecado ha quitado la garantía de que el entendimiento humano sea siempre confiable, pero no erradicó la habilidad del ser humano para comprender.

D. El dio el Espíritu Santo

Dios les ha dado Su Espíritu Santo a los creyentes para revelarles las cosas de Dios (
Juan 16:13–15; 1 Corintios 2:10). Esto no hace que el creyente sea infalible, pero le puede dar la habilidad de distinguir la verdad del error (1 Juan 2:27).
Estas obras de Dios hacen posible que conozcamos y obedezcamos los muchos mandamientos en las Escrituras de conocerlo a El (Romanos 6:16; 1 Corintios 3:16; 5:6; 6:19; Santiago 4:4).

CAPITULO 5
REVELACION DE DIOS

Históricamente, las dos vías por las cuales Dios ha iniciado la revelación de Sí mismo se han denominado revelación general y revelación especial. La revelación general comprende todo lo que Dios ha revelado en el mundo que nos rodea, aun al hombre; mientras que la revelación especial incluye los varios medios que El usó para comunicar Su mensaje en lo que fue codificado en la Biblia. Algunas veces la revelación general es denominada teología natural y la revelación especial, teología revelada. Pero, por supuesto, lo que es revelado en la naturaleza también es teología revelada. Algunos escritores usan la clasificación de prelapsaria (antes de la caída) para la revelación general y postlapsaria o sóterica (de la salvación) para la revelación especial. Pero ambas, la revelación general y la especial son (a) de Dios y (b) tocante a Dios.
En este capítulo discutiremos mayormente la revelación general, dejando otros aspectos de la doctrina de la revelación para la Sección III. La revelación general provee evidencias de la existencia de Dios. La especial, por otro lado, da por sentada Su existencia.

LAS CARACTERISTICASDE LA REVELACION NATURAL

La revelación general es exactamente eso —general. Es general en su alcance; es decir, ella alcanza a todas las personas (Mateo 5:45; Hechos 14:17). Es general en su geografía; es decir abarca la tierra entera (Salmo 19:2). Es general en su metodología; es decir, emplea medios universales como el calor del sol (vv. 4–6) y la conciencia humana (Romanos 2:14–15). Simplemente porque es una revelación que así afecta a todas las personas dondequiera que estén y dondequiera que hayan vivido, ella puede traer luz y verdad a todos; o, si se rechaza, trae condenación.

LAS VIAS DE LA REVELACION GENERAL

La revelación general llega al hombre en varias maneras.Por medio de la creación
1. Afirmación. Simplemente afirmada, esta línea de argumentación (el argumento cosmológico para la existencia de Dios) señala que el universo que nos rodea es un efecto, lo cual implica una causa adecuada.
2. Presuposiciones. Esta línea de argumentación depende de tres presuposiciones: (a) cada efecto tiene una causa; (b) el efecto causado depende de la causa para su existencia; y (c) la naturaleza no se puede originar por sí misma.
3. Desarrollo. Si algo existe ahora (el cosmos), entonces o llegó a ser de la nada o se originó de algo que tiene que ser eterno. Lo eterno, en la segunda opción, pudiera ser o el cosmos mismo que fuera eterno, o el azar como principio eterno, o Dios el Ser eterno.
Decir que el universo se originó de la nada significaría que fue autocreado. Esto es una contradicción lógica, porque para que algo sea autocreado tiene que existir y no existir a la vez en la misma manera. Además, la autocreación nunca se ha demostrado ni se ha observado científicamente. Una variación del punto de vista que mantiene la eternidad de la materia es la Teoría del Estado Constante, la cual sugiere que la materia es constantemente creada cerca del centro del universo y destruida en el perímetro exterior del espacio. Pero, no hay evidencia para respaldar esta teoría, y si fuese cierta, violaría la ley de conservación de masa y energía.
¿No se aplica la ley de causa y efecto a Dios también? ¿No es El también un efecto que requirió una causa? La respuesta es no, porque Dios no es un efecto (un efecto es algo que requiere una causa) porque El es eterno.
Si el cosmos no se generó a sí mismo, entonces tiene que existir algo eterno que lo causó. Una opción es que el proceso cósmico mismo es eterno, opción que apenas se mantiene. Más bien, casi todos mantienen que el universo tuvo un principio, aparte del tiempo que haya pasado desde entonces.
Otra opción es que existiera un principio eterno de azar o de inteligencia ciega. Creer esta opción requiere una gran cantidad de fe. Puede demostrarse matemáticamente que lo que vemos hoy en el universo no pudo haberse producido fortuitamente. Pero aun si hubiera podido producir las moléculas y los átomos, la “materia” del universo, ¿podría tal principio no viviente haber producido los aspectos psíquicos y espirituales de la vida?
La tercera opción es la teísta; es decir, que el Ser eterno que hizo el universo es Dios. Esto no significa que el universo revela todos los detalles del carácter de este Ser eterno, pero sí que existe un Ser viviente, poderoso, e inteligente que creó al universo. Viviente, porque lo que no tiene vida no puede producir vida. Poderoso, por razón de la misma naturaleza de lo que fue formado. Inteligente, por razón del orden y el arreglo del cosmos, cosas que el azar no pudiera haber generado.
4. La Escritura. Dos pasajes clave de la Escritura enseñan que la creación es una vía de revelación.
a.
Salmo 19:1–6. En este salmo David escribió de (1) la naturaleza continua de la revelación por medio de la creación (vv. 1–2). Los verbos expresan acción continua, indicando que los cielos, la expansión, el día, y la noche continuamente hablan de la gloria de Dios. El también escribió que (2) el centro o la esfera de esta revelación es el universo: los cielos y la tierra (v. 4), (3) en carácter esta revelación es muy clara aunque no es verbal (v. 3), y (4) su alcance llega a todos los lugares y a toda persona (vv. 4–6). Ella cubre la tierra entera y cada persona la puede conocer. La mayor parte de las personas pueden ver el sol y el ciclo del día y la noche, pero aun las personas ciegas pueden sentir el calor del sol (v. 6). Esta revelación debe generar preguntas en la mente de las personas. ¿De dónde viene este calor? ¿Quién hizo el sol? (5) También el contenido de esta revelación lleva en sí dos aspectos. Nos dice algo acerca de la gloria de Dios y la grandeza de Dios.
b.
Romanos 1:18–32. En este pasaje clave el énfasis está en la revelación de la ira de Dios porque la humanidad rechaza lo que se puede conocer de El por la vía de la creación.
(1) La revelación de Su ira (v.
18). La ira de Dios se revela contra todos los que suprimen la verdad y practican la impiedad. Los aspectos particulares de cómo Su ira se revela se enumeran en los versículos 24–32.
(2) Las razones para Su ira (vv.
19–23). Las razones son dos: se puede conocer algo acerca de Dios, pero en vez de recibir esta verdad, las personas rechazaron la revelación y, por cierto, la pervirtieron. “Las cosas hechas” (v. 20), el cosmos, claramente revela (y lo ha hecho desde el principio de la creación) el poder de Dios y Su naturaleza divina. En otras palabras, toda la humanidad debe de conocer por observar al universo que le rodea que existe un Ser supremo. Pero en lugar de ello la humanidad rechaza esa verdad y hace ídolos sobre los cuales ella es suprema.
(3) El resultado de Su ira (vv.
23–32). Porque la humanidad rechazó la revelación general, Dios la entregó (vv. 24, 26, 28). Algunos creen que esto significa una entrega permisiva de las personas para que ellos sufran las consecuencias retributivas de su pecado. Pero el verbo está en la voz activa en los versículos 24, 26 y 28. Otros toman este verbo en un sentido privativo; es decir, que Dios privó al hombre de Su obra de la gracia común. Aun otros sienten que esto es un acto positivo y judicial de parte de Dios de entregar a las personas al juicio. Esto incluye el sentido privativo pero es más activo que el punto de vista permisivo. Al mismo tiempo las personas son responsables por sus acciones pecaminosas (Efesios 4:19 usa el mismo verbo). El hombre es justamente condenado porque no recibe lo que Dios le dice acerca de Sí mismo por medio de la creación.
Norman Geisler ha hecho una nueva exposición del argumento cosmológico en la siguiente forma (
Philosophy of Religion [Grand Rapids: Zondervan, 1981], pp. 190–208).
(a) Algun(os) ser(es) limitado(s) y cambiante(s) existe(n). El negar esto requiere una negación hecha por un ser existente, así que se derrota por sí misma.
(b) La existencia presente de cada ser cambiante y limitado es causada por otro. La potencialidad para la existencia solamente puede ser realizada por una existencia más allá de ella.
(c) No puede existir un retroceso infinito de causas de ser.
(d) Por lo tanto, hay una primera Causa de la existencia presente de estos seres.
(e) Esta primera Causa tiene que ser infinita, necesaria, eterna, simple, inalterable y única.
(f) Al comparar el Ser que esta línea de argumentación respalda, con el Dios de las Escrituras, llegamos a la conclusión de que son idénticos.


B. Por medio de la organización
1. Afirmación. El propósito, el orden, el diseño que observamos en el mundo, exige que haya habido un diseñador. La presentación más popular de este argumento teleológico se encontró en Natural Theology de William Paley (1802) que incluye su ilustración de que la organización de un reloj demanda la existencia de un relojero. De igual manera, la organización del mundo requiere de alguien que lo planeara.
2. Desarrollo. Para ser más efectivo, el argumento teleológico debe enfocarse en los aspectos más amplios del diseño en la naturaleza, más bien que en los detalles. Para usar una de las ilustraciones de Buswell (A Systematic Theology of the Christian Religion, [Grand Rapids: Zondervan, 1962], p. 87), el hecho de que no haya dos copos de nieve iguales es mucho menos probatorio del propósito y diseño de Dios para el mundo, que el lugar importante que ocupa la nieve en el ciclo de las estaciones y la provisión de humedad para la tierra. Además, algunas de las especies en la naturaleza no tienen sentido para nosotros, muchas veces a causa de la obra del mal. Pero el cuadro general es de orden y diseño. La acción fortuita nunca hubiera podido producir la organización tan completa que observamos en el mundo.
3. La Escritura. El Salmo 19:2 declara que el mundo es evidencia del conocimiento del Creador. Cuando las personas de Listra estaban a punto de ofrecerles sacrificios a Pablo y Bernabé, porque creían que ellos dos eran dioses, Pablo los restringió usando este argumento teleológico de la existencia del Dios verdadero (Hechos 14:15–18). El mundo presenta el ciclo de las estaciones y el regalo de la lluvia para darle a la humanidad comida y alegría. Pablo dijo que este orden en la naturaleza sirve de testimonio a la existencia del Dios viviente y verdadero.
C. El hombre
1. Afirmación. ¿Cómo se puede explicar que el hombre, un ser moral, inteligente, y viviente pudiera existir aparte de un Dios moral, inteligente, y viviente?
2. Desarrollo. Este argumento llamado antropológico, de la existencia de Dios, algunas veces se divide en varias maneras. Buswell, por ejemplo, separa el argumento antropológico (Dios crea el hombre a Su imagen) y el argumento moral (cómo originaron las ideas del bien y del mal) (Systematic Theology, pp. 90–1). Dale Moody The Word of Truth [Grand Rapids: Eerdmans, 1981], pp. 83–4) divide este argumento básico en cuatro partes: el argumento moral, la presencia de la mente, la personalidad total (es decir, el alma), y la conciencia religiosa. Estas divisiones, a mi parecer, son solamente aspectos del argumento básico antropológico, puesto que todos tienen que ver con el hombre. Así que, cualquiera que sea la faceta del ser o la experiencia del hombre que se enfatice, sigue siendo un aspecto del hombre y pertenece propiamente al argumento antropológico.
Las varias facetas del hombre y todas ellas juntas exigen alguna explicación en cuanto a su origen, y abogan a favor de la existencia de un ser moral, inteligente y viviente que pudiera haber producido al hombre. Las fuerzas materiales, inanimadas o inconscientes difícilmente pudieran haber producido al hombre. La evolución no puede producir el alma, la conciencia o los instintos religiosos. Los ídolos sin vida no generan seres vivientes.
3. La Escritura. El salmista declaró: “El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?” (Salmo 94:9). En otras palabras, una criatura viviente e inteligente aboga a favor de un Creador viviente e inteligente.
En el Areópago Pablo empleó el mismo razonamiento. El argumentó que si somos la prole de Dios, entonces Dios no puede ser como un ídolo de oro o de plata que la prole misma formó (Hechos 17:28–29). El, como Su prole, tiene que ser viviente e inteligente.
D. El Ser
El argumento ontológico (es decir, el argumento basado en el estudio del “ser”) se ha presentado en varias formas por Anselmo, Descartes, y otros, y ha sido aceptado por algunos (Hegel) y rechazado por otros (Kant).

1. Afirmación. El argumento se desarrolla así: (a) tenemos una idea de un Ser Más Perfecto; (b) la idea de un Ser Más Perfecto incluye la existencia, ya que un Ser, de otra manera perfecto, que no existiera no sería tan perfecto como un Ser que sí existiera; (e) por lo tanto, puesto que la idea de la existencia se haya implicada en la idea del Ser Más Perfecto, ese Ser Más Perfecto tiene que existir.
2. Discusión. Mientras que el argumento es deductivo, hay en él un aspecto inductivo. ¿De dónde proviene la idea de Dios? No todas las ideas que tienen las personas corresponden a una realidad ontológica. Pero las ideas sí tienen causas y se les tiene que dar consideración. La idea de un hada de dientes existe pero no comprueba la realidad de un hada de dientes. No obstante, se puede considerar la idea. En forma similar existe la idea de Dios. ¿Cómo se puede considerar esta idea? Este es el aspecto inductivo del argumento. Y lo esencial es que la información no teísta no puede explicar esta idea.

EL CONTENIDO DE LA REVELACION GENERAL

Los pasajes bíblicos pertinentes nos declaran autorizadamente lo que se puede aprender de la revelación general. Esto no es decir que todo el mundo comprenderá todas o algunas de estas cosas, pero éstas son las que Dios ha comunicado por medio de las varias vías de la revelación general:
1. Su gloria (Salmo 19:1)
2. Su poder de obrar en la creación del universo (v.
1)
3. Su supremacía (
Romanos 1:20)
4. Su naturaleza divina (v.
20)
5. Su control providencial de la naturaleza (
Hechos 14:17)
6. Su bondad (
Mateo 5:45)
7. Su inteligencia (
Hechos 17:29)
8. Su existencia viviente (v. 28)

EL VALOR DE LA REVELACION GENERAL

En determinar el valor de la revelación general la gente corre el riesgo de sobrestimarlo o subestimarlo. Algunos dan la impresión, a lo menos, de que lo revelado por medio de la revelación general demuestra la existencia del Dios verdadero de la Biblia. Esto parece sobrestimar su valor. Otros no le atribuyen valor alguno, pero esto es incorrecto, ya que la Biblia sí refleja el uso de estos argumentos. ¿Cuál, pues, es su propio valor?Exhibir la gracia de Dios
Que Dios no retirara Su gracia después de la primera rebelión o de cualquier otra subsecuente, es en sí mismo gracia. Que no cesara de comunicarse con la humanidad después que ésta se apartó de El, es una gran maravilla. Que continuara proveyendo los medios a través de la revelación general por los cuales las personas pueden conocer algo acerca del Dios verdadero, exhibe Su gracia continua. Algunos son afectados positivamente y muestran evidencia de moralidad y a menudo buscan más verdad.

B. Dar apoyo al concepto del teísmo

Es una exageración decir que estos argumentos de la existencia de Dios demuestran que el Dios de la Biblia existe. Aunque algunas verdades tocante Dios se revelan por medio de la revelación general, muchas cosas importantes nunca serán reveladas por ese medio. Pero los interrogantes que provoca la revelación general y las respuestas que aporta, respaldan los alegatos del teísmo en contra de, digamos, el ateísmo, el agnosticismo, o la teoría de la evolución.

C. Condenar justamente a los que la rechazan

Estas líneas de evidencia colocan a los hombres y las mujeres no regenerados bajo la responsabilidad de dar alguna respuesta. La intención de Dios es que las personas puedan ver que una explicación mecánica, atea, irracional no es adecuada para dar razón por un mundo sumamente armonioso y los varios aspectos del hombre. La humanidad debe responder, reconociendo que detrás de todo tiene que existir un Ser viviente, poderoso, inteligente, sobrehumano.

Si los hombres no hacen ese reconocimiento mínimo pero crucial, sino que en vez de ello se desvían y ofrecen alguna otra explicación, entonces Dios es justo si los rechaza y no les ofrece más verdad. El rechazo de lo que se revela en la revelación general sea suficiente para condenar justamente. Pero esto no implica que la aceptación de la revelacion general es suficiente para efectuar la salvación eterna. No lo es, simplemente porque no incluye la revelación de la muerte redentora del Hijo de Dios.
Si lo que he dicho parece erigir un criterio doble, que así sea. No hay nada inherentemente malo en que existan dos criterios mientras que los dos sean justos. Y en este caso los dos lo son. No sería justo que la revelación general salvara si Dios proveyó un Cordero antes de la fundación del mundo para ser inmolado por el pecado. El dar la salvación aparte del Cordero sería una provisión injusta. Pero el no condenar a los que rechazan, en cualquier punto de su peregrinaje de rechazo, también sería injusto para un Dios santo. Así que el rechazo de las verdades de la revelación general trae condenación justa en cualquiera y en todas las ocasiones en que se rechace.
Si un estudiante preocupado va a donde está su compañero de estudios que necesita mil dólares para el pago de su cuota de enseñanza, y con un interés genuino caracterizado por el amor le ofrece diez dólares (lo cual es todo lo que él tiene); y si su billete de diez dólares es tirado despreciativamente al piso con un burlón “¿De qué ayuda me será ese poquito?”, ¿qué obligación tiene el estudiante de proveer ayuda adicional a su compañero de estudios? Si de pronto él pudiera contribuir con los mil dólares, ¿lo acusaría alguien de injusticia si él se lo diera a otro estudiante necesitado? Aceptar un regalo de diez dólares no “salvará” a la persona que necesita mil; pero el rechazarlo la condenará. No debemos olvidar que la mayoría de las personas que han vivido han rechazado la revelación de Dios dada por medio de la naturaleza, y la han rechazado con desdén y con la substitución deliberada de sus propios dioses. Ellos se han condenado a sí mismos, y cuando Dios los rechaza, lo hace justamente.

CAPITULO 6
PERFECCIONES DE DIOS

Si la pregunta del capítulo cuatro fue: ¿Se puede conocer a Dios? la pregunta de este capítulo es: ¿Puede definirse a Dios? Si una definición consiste en “una palabra o frase que expresa la naturaleza esencial de una persona o cosa”, entonces Dios no se puede definir; porque ninguna palabra o frase pudiera expresar Su naturaleza esencial. Nadie pudiera componer tal definición de Dios.
Pero si la definición fuera descriptiva, entonces sí es posible definir a Dios, aunque no en forma exhaustiva. Por cierto, la mayoría de las definiciones son descriptivas. Una de las más famosas, la del Catecismo Breve de Westminster, ilustra esta clase de definición cuando describe a Dios como “Espíritu, infinito, eterno, e inmutable, en Su existencia, poder, santidad, justicia, bondad, y verdad” (Pregunta 4). La descripción más larga, en la Confesión de Fe de Westminster, simplemente agrega más atributos, como amor, misericordia, y libertad. Así que, esas definiciones simplemente enumeran algunos de los atributos de Dios.
Los atributos son cualidades que son inherentes al sujeto. Ellos identifican, distinguen, o analizan al sujeto. La mayoría de las teologías titulan a este capítulo “Los atributos de Dios”. Yo prefiero: las “perfecciones”, porque todas las cualidades o atributos de Dios son perfectos. Sus atributos son Sus perfecciones.

LAS CARACTERISTICAS DELAS PERFECCIONES DE DIOS

Las varias perfecciones de Dios no son partes componentes de Dios. Cada una describe Su ser total. El amor, por ejemplo, no es una parte de la naturaleza de Dios; Dios en Su ser total es amor. Mientras que Dios puede exhibir una u otra cualidad en un tiempo dado, ninguna cualidad de Dios es independiente o preeminente sobre alguna de las otras. Siempre que Dios muestra Su ira, El todavía es amor. Cuando muestra Su amor, El no abandona Su santidad.
Dios es más que la suma total de Sus perfecciones. Cuando hayamos enumerado todos los atributos que podemos obtener de la revelación, aún no habremos descrito a Dios completamente. Esto es así por Su incomprensibilidad. Aun si pudiéramos decir que tenemos una lista completa de todas las perfecciones de Dios, no podríamos sondear el significado de ellas, porque el hombre finito no puede comprender al Dios infinito.
Conocemos las perfecciones de Dios por medio de la revelación. El hombre no se las atribuye a Dios; Dios se las revela al hombre. Ciertamente, el hombre puede sugerir atributos de Dios, pero éstos no se pueden dar por genuinos si Dios no los revela.
Las perfecciones de Dios describen igualmente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Describen la naturaleza del Dios Triuno y por lo tanto la de cada Persona de la Trinidad.

LAS CATEGORIAS DELAS PERFECCIONES DE DIOS

La mayoría de las teologías presentan algunas clasificaciones de los atributos de Dios.Atributos no morales (o naturales) y atributos morales
Los primeros, como la autoexistencia y la infinitud, pertenecen a la constitución de Dios; los últimos, como la justicia y la santidad, a Su voluntad. Pero todas las llamadas cualidades no morales son cualidades del Ser más moral en el universo, y todos los atributos morales son de la naturaleza de Dios.

B. Los absolutos y los relativos

Los atributos absolutos incluyen aquellos que pertenecen a la esencia de Dios cuando se consideran de por sí (eternidad, infinitud), y los relativos pertenecen a la esencia de Dios cuando se consideran con relación a Su creación (como la omnisciencia). Por otra parte, esta es una distinción artificial, puesto que no tenemos la capacidad de hacer semejante determinación cuando, en realidad, todos Sus atributos se relacionan con Su creación.

C. Los intransferibles y los transferibles

Los primeros son aquellos que solamente le pertenecen a Dios (la eternidad, la infinitud), mientras que los últimos son los que se encuentran en un grado relativo o limitado en las personas (la sabiduría, la justicia). Pero los atributos transferibles se encuentran en las personas aunque en forma limitada, no porque Dios los transfirió de alguna manera, sino solamente porque la humanidad fue hecha a la imagen de Dios.

Las clasificaciones pueden servir algún propósito, pero en mi opinión, no mucho. Mientras que algunos de los atributos pueden clasificarse dentro de una u otra de estas categorías sugeridas, otros no se clasifican tan fácilmente. Mientras que la santidad generalmente se pone en la lista como transferible, la santidad de Dios ciertamente no lo es. Mientras que la omnisciencia es ciertamente intransferible, la humanidad sí posee un conocimiento limitado. La clasificación muchas veces resulta más arbitraria que obvia. La consideración importante es el estudio de las perfecciones mismas, no la clasificación de ellas. Y a esto ahora procedemos.

UN CATALOGO DELAS PERFECCIONES DE DIOS

En orden alfabético, aquí están catorce de las perfecciones de Dios, consideradas bajo (a) el significado, (b) la(s) declaración(es) de las Escrituras, y (c) la aplicación y/o cualquier problema implicado.Amor
1. El significado. Como muchos términos cristianos, el amor se discute con más frecuencia de lo que se define. Aun el diccionario ofrece poca ayuda. El amor consiste en afecto y también corrección. Los bebés se acarician y se corrigen, y ambos actos son expresiones genuinas del amor de los padres. Además, las dos acciones se llevan a cabo por los padres porque creen que están haciendo lo mejor para su niño en ese tiempo. El amor busca el bien del objeto amado. ¿Cuál es el bien? En Dios es la perfección de la santidad y todo lo que ese concepto implica. El amor en Dios es la búsqueda del bien y la gloria de Sus perfecciones en el grado más alto. Esto no implica que haya egoísmo en Dios, como sería el caso si se tratara de los seres humanos.
2. La Escritura. La Biblia directamente declara que “Dios es amor” (1 Juan 4:8). La ausencia del artículo antes de “amor” (el versículo no dice que Dios es el amor) indica que éste es la misma naturaleza de Dios. La presencia del artículo antes de “Dios” (textualmente, el Dios es amor) demuestra que la declaración no es reversible; no puede leerse “el Amor es Dios” (como afirma la Ciencia Cristiana).
3. Las Aplicaciones. Puesto que cada persona de la Trinidad posee todos los atributos, tiene que haber alguna interacción amorosa (ciertamente, inconcebible a los humanos) dentro de la Trinidad.
El Dios que es amor se permite a Sí mismo amar a las personas pecaminosas. Esto es gracia (Efesios 2:4–8).
Ese amor de Dios ha sido derramado en el corazón del creyente (
Romanos 5:5).
En las pruebas Dios demuestra Su amor hacia Sus hijos (
Hebreos 12:6).
4. Algunas palabras relacionadas. Relacionadas estrechamente con el amor están la bondad, la misericordia, la longanimidad, y la gracia. Mientras que se hacen distinciones, éstas no son exactas. La bondad se puede definir como el cuidado benevolente de Dios para con Sus criaturas (Hechos 14:17). La misericordia es ese aspecto de Su bondad que hace que Dios muestre piedad y compasión (Efesios 2:4; Santiago 5:11). La longanimidad habla de autosujeción frente a la provocación (1 Pedro 3:20; 2 Pedro 3:15). La gracia es el favor inmerecido de Dios mostrado al hombre principalmente en la persona y obra de Jesucristo. Todos estos conceptos se relacionan, y provienen del amor del Dios que es amor.
5. Una herejía. La herejía del universalismo proviene de un concepto desequilibrado de los atributos de Dios. Esta enseña que puesto que Dios es amor El finalmente salvará a todas las personas. Pero la perfección del amor de Dios no opera aparte de Sus otras perfecciones, que incluyen Su santidad y Su justicia. Por lo tanto, el amor no puede sobreponerse a la santidad y salvar a aquellos que rechazan a Cristo y mueren en sus pecados. Además, el universalismo no tiene realmente la definición correcta del amor, puesto que solamente ve el aspecto afectivo del mismo y no el aspecto correctivo. Finalmente, el universalismo contradice las declaraciones directas de las Escrituras (véase Marcos 9:45–48).
B. Eternidad
1. El significado. El atributo de la eternidad significa que Dios existe sin límite de tiempo, Su existencia se extiende sin límite de tiempo hacia atrás y hacia adelante (según nuestro concepto del tiempo) sin ninguna interrupción o limitación causada por el acontecer de los eventos. Uniendo todas estas ideas, Berkhof define el atributo de la eternidad como “aquella perfección de Dios por la cual El se eleva por encima de todos los límites temporales y toda la sucesión de los momentos, y posee el todo de Su existencia en un presente indivisible” (L. Berkhof, Teología Sistemática: publicada por TELL)
La eternidad y la existencia propia de Dios son conceptos relacionados entre sí. Algunas teologías emplean la palabra “aseidad” para denotar existencia propia; i.e., Dios depende a se, de Sí mismo. Si Dios existe sin límite de tiempo, entonces El nunca llegó a existir ni fue jamás traído a la existencia. El es autoexistente sin límite de tiempo.
2. Las Escrituras. La eternalidad de Dios se refleja en el Salmo 90:2, “desde el siglo y hasta el siglo” (lo que equivale a “de eternidad a eternidad” o “sin principio ni fin” como se traduce en algunas versiones) y en Génesis 21:33 donde El Olam, el Dios Eterno, viene de una expresión original que significa “el Dios de la eternidad”.
3. Interrogante. ¿Qué relación tiene Dios con la sucesión de los eventos? Como Ser eterno El ve el pasado y el futuro tan claramente como el presente; además, El debe verlos con la inclusión de la sucesión de eventos, y sin embargo, El en ninguna manera se halla limitado por esa sucesión. Una ilustración de esto se halla en la escena celestial de Apocalipsis 6:9–11, donde el Señor contesta la pregunta de los mártires en cuanto al tiempo que pasaría antes que ellos fueran vindicados, diciéndoles que esperaran hasta que ciertos eventos sucedieran en la tierra.
4. Una consecuencia. Una consecuencia consoladora de la eternidad de Dios es la certidumbre de que Dios nunca ha dejado, ni dejará jamás de existir; por lo tanto, Su control providencial que sustenta todas las cosas y todos los eventos está garantizado.
C. Infinitud
1. El significado. La infinitud significa que Dios no tiene linderos ni límites. Ni el universo ni los límites del tiempo-espacio lo limitan a El en forma alguna. Pero ello no significa que El esté en alguna manera esparcido por todo el universo, una parte aquí y otra allá. “La infinitud de Dios se tiene que concebir como intensiva en vez de extensiva” (Berkhof, Teología Sistemática, [Editorial TELL]).
2. La Escritura. Salomón reconoció la infinitud de Dios en la dedicación del templo (1 Reyes 8:27), y Pablo usó este atributo de Dios para argumentar contra las deidades falsas de los atenienses (Hechos 17:24–28).
Observación. Algunas veces a este atributo se le denomina inmensidad. Este difiere de la omnipresencia en que enfatiza la transcendencia de Dios (porque El no está limitado por el espacio), mientras que la omnipresencia tiene que ver con la inmanencia de Dios (porque El está presente en todas partes).
D. Inmutabilidad
1. El significado. La inmutabilidad significa que Dios es inalterable y por ello no cambia. Esto no quiere decir que El esté inmóvil o inactivo, sino que El nunca es inconsecuente o sujeto al proceso de crecimiento o desarrollo.
2. La Escritura. Malaquías 3:6 y Santiago 1:17. Note en el primer versículo que Su inmutabilidad garantiza la preservación de Israel.
3. Problema. Si Dios es inmutable, ¿cómo puede decirse que El se arrepiente? (Génesis 6:6; Jonás 3:10). Si hubo realmente un cambio en Dios mismo, entonces El o no es inmutable o no es soberano o ninguna de las dos cosas. La mayoría entiende que estos versículos emplean antropomorfismo; i.e., que interpretan en términos humanos lo que no es humano. En la progresiva revelación del plan de Dios parece haber cambio. No obstante, esto puede decirse únicamente desde el punto de vista humano, porque su plan eterno es inmutable como lo es El mismo.
Sin embargo, puede simplemente significar que Dios sintió tristeza o pesar, lo cual elimina cualquier concepto de cambio.
4. Las consecuencias con relación a Dios. “Si la autoexistencia cambiara, se convertiría en una existencia dependiente; la eternidad se convertiría en tiempo; la perfección en imperfección; y por lo tanto Dios dejaría de ser Dios” (Gordon Clark, “Attributes, the Divine,” Baker’s Dictionary of Theology [Grand Rapids: Baker, 1960], pp. 78–9). La inmutabilidad nos asegura que ninguna de las perfecciones de Dios cambia.
5. Las consecuencias con relación a nosotros. La inmutabilidad nos ofrece el consuelo y la seguridad de que las promesas de Dios nunca fallarán (Malaquías 3:6; 2 Timoteo 2:13). La inmutabilidad nos recuerda que la actitud de Dios hacia el pecado, por ejemplo, no cambia. Por lo tanto, a Dios nunca se puede engatusar o comprometer para que cambie.
E. Justicia
1. El significado. Aunque relacionada a la santidad, la justicia es, sin embargo, un atributo distinto de Dios. La santidad tiene que ver con la separación de Dios; la justicia con Su rectitud. La justicia tiene que ver con ley, moralidad y rectitud. Con relación a Sí mismo, Dios es justo; i.e., no hay ley, en Su propio ser u obrar, que sea violada por algo que haya en Su propia naturaleza. Con relación a Sus criaturas El también es justo; i.e., no hay acción Suya que viole código alguno de moralidad o rectitud. Algunas veces estos dos aspectos de la justicia se denominan absolutos (en relación con Sí mismo) y relativos (en relación con Su creación).
2. La Escritura. La justicia absoluta de Dios se declara en el Salmo 11:7: “Porque Jehová es justo” (véase también Daniel 9:7). David declaró también su justicia relativa (Salmo 19:9; véase también Hechos 17:31).
F. Libertad
El significado. La libertad en lo que se refiere a Dios significa que El es independiente de Sus criaturas y de Su creación.
2. La Escritura. Cuando Isaías le preguntó al pueblo quién había aconsejado, enseñado o instruido al Señor en algo, él esperaba que su respuesta fuera: “Nadie”, porque Dios es libre; i.e., independiente de sus criaturas (Isaías 40:13–14).
3. Interrogante. Si Dios es libre, ¿está El en alguna forma limitado? Usualmente la respuesta afirma que El está limitado únicamente por Su propia naturaleza; e.g. Su santidad le restringe de pecar. Pero ¿cómo podemos aun usar la palabra restricción al tratarse de la perfección? No puede haber restricciones en la perfección.
Una aplicación. Siendo libre, Dios no está obligado hacia nosotros en manera alguna a menos que elija El mismo iniciar una obligación. No tiene que hacer algo por nosotros a menos que El mismo elija hacerlo. Por lo tanto no podemos situarlo en la posición de deudor nuestro.
G. Omnipotencia
El significado. La omnipotencia significa que Dios es todopoderoso y capaz de hacer cualquier cosa consecuente con Su propia naturaleza. En la actualidad El no ha escogido hacer aún todas las cosas que fuesen consecuentes consigo mismo, por razones que definitivamente sólo El conoce.
2. La Escritura. La palabra “Todopoderoso” se usa solamente para Dios en la Biblia, en la cual se halla cincuenta y seis veces, y es la base para el concepto de la omnipotencia. Dios se reveló a Sí mismo como el Todopoderoso a Abraham (Génesis 17:1), a Moisés (Exodo 6:3), a creyentes (2 Corintios 6:18), y varias veces a Juan en el Apocalipsis (1:8; 19:6).
3. Una pregunta. ¿Tiene la omnipotencia algunas limitaciones? La respuesta es sí, y en dos áreas: limitaciones naturales y limitaciones autoimpuestas. Las limitaciones naturales incluyen las cosas que Dios no puede hacer porque son contrarias a Su naturaleza. El no puede mentir (Tito 1:2), El no puede ser tentado a pecar (Santiago 1:13), El no se puede negar a Sí mismo (2 Timoteo 2:13). Las limitaciones autoimpuestas son esas cosas que El ha decidido no incluir en Su plan aunque pudieran haber sido incluidas por no ser contrarias a Su naturaleza. El no escogió escatimar a Su Hijo; El no escogió salvar a todas las personas; El no eligió a todas las naciones en los tiempos del Antiguo Testamento; El no eligió a Esaú; El no escogió librar de la muerte a Jacobo (Hechos 12:2). Aunque El pudiera haber hecho todas estas cosas sin ser inconsecuente con la omnipotencia, El no escogió hacerlo así en Su plan.
Preguntas como: ¿Puede Dios hacer que dos más dos sume seis?, no implican alguna deficiencia en Su omnipotencia. Esa pregunta particular está en el campo de la matemática, no del poder. Uno pudiera igualmente preguntar si una explosión nuclear pudiera hacer que dos más dos sumara seis. Y más importante aun, Dios nunca puede hacer que el mal sea el bien.
4. Consecuencias. En el pasado, el poder de Dios se vio en la creación (Salmo 33:9), en la preservación de todas las cosas (Hebreos 1:3), y en la liberación de Israel de Egipto (Salmo 114). Pero la demostración más grande de Su poder fue la resurrección de Cristo de entre los muertos (2 Corintios 13:4). Para el creyente, el poder de Dios se relaciona con el Evangelio (Romanos 1:16), con su seguridad (1 Pedro 1:5), con su esperanza de una resurrección corporal (1 Corintios 6:14), y con la vida diaria (Efesios 1:9).
H. Omnipresencia
El significado. La omnipresencia significa que Dios está presente siempre en todos los lugares con la totalidad de Su ser.
2. La Escritura. En el Salmo 139:7–11, David pregunta que si hay algún lugar donde uno puede escapar de la presencia de Dios. Su respuesta es no, porque Su omnipresencia no está limitada por el espacio (v. 8), no se arredra por la velocidad (v. 9), y no es afectada por la oscuridad (vv. 11–12).
3. Algunas distinciones. Como se afirma en la definición, la omnipresencia no significa que el ser de Dios esté difundido por todo el universo como si una parte de El estuviera aquí y otra allá. Todo Su ser está en todo lugar, y la presencia del Señor dentro de cada creyente sirve como buena ilustración de esto.
La omnipresencia no significa que la inmediatez de Su presencia no varíe; pues sí sucede. Su presencia sobre Su trono (Apocalipsis 4:2), en el templo de Salomón (2 Crónicas 7:2), o en el creyente (Gálatas 2:20) ciertamente difiere en su inmediatez de Su presencia en el lago de fuego (Apocalipsis 14:10). Aunque en el lago de fuego las personas estarán separadas de la presencia del rostro de Dios (2 Tesalonicenses 1:9, prosopon), ellos nunca estarán separados de Aquel que es omnipresente (Apocalipsis 14:10, enopion). Obviamente no hay presencia de comunión (pues El volverá Su rostro de los malvados en el lago de fuego) como existe cuando El habita dentro de los creyentes.
La omnipresencia difiere del panteísmo, que afirma que el universo es Dios. El concepto fue expresado por primera vez por el deísta inglés John Toland (1670–1722) en 1705, cuando él enseñó que “Dios es la mente o alma del universo”. Esta herejía no hace distinción entre el Creador y lo creado, distinción que se enseña en el primer versículo de la Biblia.
La omnipresencia también difiere del panteísmo como lo emplean los teólogos de proceso para decir que el ser de Dios penetra el universo entero pero aun no es agotado por el universo. La omnipresencia sí significa que Dios está presente en todo lugar, pero no difundido por todo o penetrando el universo. Además, Dios no está en desarrollo como enseña la teología de proceso.
4. Algunas consecuencias. Nadie puede escaparse de la presencia de Dios. Esto advierte a los no creyentes y consuela a los creyentes, los cuales, porque Dios es omnipresente, pueden experimentar Su presencia en cada circunstancia de la vida.
I. Omnisciencia
1. El significado. La omnisciencia significa que Dios sabe todas las cosas, las reales y las posibles, todas por igual y sin tener que esforzarse. A. W. Tozer escribió:
Dios conoce instantáneamente y sin esfuerzo alguno cada cosa y todas las cosas, cada mente y todas las mentes, cada espíritu y todos los espíritus, cada existencia y todas las existencias, cada pluralidad y todas las pluralidades, cada ley y todas las leyes, todas las relaciones, todas las causas, todos los pensamientos, todos los misterios, todo enigma, todo sentimiento, todos los deseos, cada secreto no declarado, todos los tronos y dominios, todas las personalidades, todas las cosas visibles y invisibles en el cielo y en la tierra, movimiento, espacio, tiempo, vida, muerte, el bien, el mal, el cielo, y el infierno.
Porque Dios conoce todas las cosas perfectamente, El no conoce alguna cosa mejor que otra, sino que las conoce a todas por igual. El nunca descubre nada, nunca se sorprende, nunca se asombra. Nunca se siente intrigado tocante alguna cosa, ni busca información o hace preguntas (excepto cuando está tratando de atraer a los hombres para el propio bienestar de ellos). (A. W. Tozer, The Knowledge of the Holy, [N. Y.: Harper, 1978], pp. 62–3).
2. La Escritura. Dios conoce todas Sus obras desde el principio (Hechos 15:18). El enumera y nombra las estrellas (Salmo 147:4). Nuestro Señor manifestó la omnisciencia cuando declaró lo que hubiera ocurrido en Tiro y Sidón (Mateo 11:21). Dios conoce todo lo referente a nuestras vidas antes que naciéramos (Salmo 139:16).
3. Aplicaciones. (a) La omnisciencia y la seguridad. Nada puede descubrirse jamás en la vida de un creyente que sorprenda a Dios y sea causa para que El lo deseche. “Ningún chismoso pudiera informar acerca de nosotros, ningún enemigo pudiera hacer que una acusación se mantenga; ningún pecado secreto pudiera descubrirse para avergonzarnos y revelar nuestro pasado; ninguna debilidad insospechada en nuestro carácter pudiera salir a la luz para apartar a Dios de nosotros; puesto que El nos conoció perfectamente antes que nosotros lo conociéramos a El, y nos llamó hacia Sí mismo en el pleno conocimiento de todo lo que estaba contra nosotros” (Tozer, p. 63).
(b) La omnisciencia y la sensibilidad. Cada advertencia que Dios da proviene de un Ser omnisciente, así que debemos ser sumamente sensibles a ellas. Sus advertencias no se basan en meras suposiciones de lo que pudiera ocurrir. El tiene conocimiento.
(c) La omnisciencia y el consuelo. Cuando nos enfrentamos con esas circunstancias inexplicables en la vida, invariablemente buscamos refugio y hallamos consuelo en la omnisciencia de Dios. El no sólo conoce lo que realmente ocurrió, sino que también sabe lo que pudiera haber ocurrido. El siempre sabe el bien y la gloria que resultarán a la larga de los eventos que nosotros no podemos comprender.
(d) La omnisciencia y la sobriedad. La sobriedad debe caracterizarnos a todos al darnos cuenta de que tenemos que comparecer delante de un Dios que todo lo sabe (
Hebreos 4:13).
J. Santidad
1. El significado. Usualmente definida en su aspecto negativo y con relación a una norma relativa, no absoluta, la santidad en la Biblia significa separación de todo lo que es común o inmundo. Con respecto a Dios, la santidad significa no sólo que El está separado de todo lo que es sucio y malo, sino también que El es positivamente puro, y así distinto de todos los demás.
Una analogía pudiera ayudar a entender este concepto. ¿Qué significa estar saludable? Es la ausencia de la enfermedad, pero también una positiva infusión de energía. La santidad es la ausencia del mal y la presencia del bien positivo. En Dios, Su santidad es una pureza de esencia y naturaleza tanto como de voluntad y acción.
2. La Escritura. La santidad es el atributo de Dios por el cual El quiso que especialmente se le conociera en los tiempos del Antiguo Testamento (Levítico 11:44; Josué 24:19; Salmo 99:3, 5, 9; Isaías 40:25; Habacuc 1:12). En el Nuevo Testamento aparece en declaraciones directas (Juan 17:11; 1 Pedro 1:15), en atribuciones de alabanza (Apocalipsis 4:8), y en la figura de Dios como luz (1 Juan 1:5).
3. Aplicaciones. La santidad absoluta e innata de Dios significa que los pecadores tienen que estar separados de El a menos que se pueda encontrar una manera de constituirlos en santos. Y esa manera ha sido provista en los méritos de Jesucristo.
Una perspectiva correcta de la santidad de Dios debiera producir en el creyente conciencia de su propio pecado (Isaías 6:3, 5; Lucas 5:8).
La santidad de Dios constituye la norma para la vida y conducta del creyente (
1 Juan 1:7). Esto debe de ponerle fin a todas las discusiones, muchas veces insensatas, sobre lo que es y lo que no es permitido en la vida cristiana. La conducta propia puede ser probada con la siguiente simple pregunta: ¿Es santa? Esta es la norma del creyente. Aunque él no siempre llega a esa medida, nunca la puede comprometer.
K. Simplicidad
1. El significado. El atributo de la simplicidad significa que Dios no es un ser compuesto o con mezclas. Esto tiene que ver con Su esencia, de modo que no contradice en manera alguna la revelación de la Trinidad. Pero este atributo también nos recuerda que cuando consideramos a Dios como un Ser Triuno, El no es divisible o compuesto de partes o de sustancias múltiples.
2. La Escritura. “Dios es Espíritu” (Juan 4:24). En contraste, por ejemplo, los seres humanos son espíritu y materia. En la encarnación, por supuesto, nuestro Señor se hizo carne, pero la deidad del Dios-hombre fue siempre y solamente Espíritu.
3. Consecuencias. La simplicidad de Dios subraya Su autoexistencia (porque no hubo ninguna causa previa para formar un ser compuesto), nos asegura que Dios jamás será otra cosa que Espíritu, y nos permite adorarlo en espíritu; i.e., no en maneras materiales.
L. Soberanía
1. El significado. La palabra significa principal, jefe, supremo. Habla primero de posición (Dios es el Ser principal en el universo), después, de poder (Dios es supremo en poder en el universo). Cómo ejerce El ese poder está revelado en las Escrituras. Un soberano pudiera ser un dictador (Dios no lo es), o un soberano pudiera abdicar el uso de sus poderes (Dios no lo ha hecho). Finalmente Dios está en completo control de todas las cosas, aunque El puede decidir que ciertos eventos ocurran de acuerdo a las leyes naturales que El mismo ha ordenado.
2. La Escritura. Dios tiene un plan (Hechos 15:18) que lo incluye todo (Efesios 1:11), el cual El controla (Salmo 135:6), que incluye el mal, pero no lo involucra a El en el mal (Proverbios 16:4), y que definitivamente es para la alabanza de Su gloria (Efesios 1:14).
3. El problema. La soberanía de Dios parece contradecir la libertad o la responsabilidad real del hombre. Pero aunque parezca que lo hace, la perfección de la soberanía se enseña claramente en las Escrituras; por lo tanto no puede negarse por el hecho de que nosotros no podamos reconciliarla con la libertad o la responsabilidad. Además, si Dios es soberano, ¿cómo puede estar la creación tan llena del mal?
El hombre fue creado con libertad genuina, pero el ejercicio de esa libertad en rebelión contra Dios introdujo el pecado en la raza humana. Aunque Dios fue el Diseñador del plan, El no participó en manera alguna en la comisión del mal, ya fuera en el papel de Satanás originalmente o de Adán subsecuentemente. Aunque Dios odia el pecado, por razones que no nos han sido reveladas, el pecado está presente por Su permisión. El pecado tenía que estar dentro del plan eterno de Dios (si no Dios no sería soberano) en alguna forma en la cual El no es el autor del mismo (si no Dios no sería santo).
La soberanía\libertad forma una antinomia (“una contradicción entre dos principios de igual valor o entre dos inferencias correctamente extraídas de tales principios”). Las antinomias en la Biblia, sin embargo, consisten solamente de contradicciones aparentes, no definitivas. Uno puede aceptar las verdades de una antonomia y vivir con ellas, aceptando por fe lo que no puede reconciliarse; o uno puede tratar de armonizar las contradicciones aparentes en una antinomia, lo cual inevitablemente conduce a sobreenfatizar una verdad hasta la negligencia o aun la negación de la otra. La soberanía no debe eliminar el libre albedrío, y el libre albedrío nunca debe de diluir la soberanía.
M. Unidad
1. El significado. La unidad significa que hay solamente un Dios, el cual es indivisible.
2. La Escritura. La unidad de Dios fue una revelación importante en el Antiguo Testamento, el epítome de la cual está en el celebrado Shema (de la primera palabra, “Oye”, en Deuteronomio 6:4). El versículo se puede traducir en varias maneras: “El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno”, lo cual enfatiza la unidad de Dios; o “El Señor es nuestro Dios, el Señor solo”, lo cual acentúa la singularidad de Dios en contraste con los dioses de los paganos. El Nuevo Testamento, aun con su revelación clara de la Trinidad, afirma la unidad de Dios (Efesios 4:6; 1 Corintios 8:6; 1 Timoteo 2:5). Esto significa que las personas de la Trinidad no son esencias separadas dentro de la esencia divina única. Dios es uno en número y en singularidad.
Un pensamiento importante concluyente acerca de las perfecciones de Dios: Estas describen al único Dios verdadero que existe. El hombre crea sus propios dioses falsos, a los cuales él puede manipular y controlar. Los cristianos algunas veces inventan un concepto pervertido o deficiente de Dios por la misma razón —para poder manipularlo a El o para no tener que enfrentarse con el verdadero y viviente Dios. Pero el único Dios real que existe es aquel que se revela primordialmente en la Biblia y se revela por estos atributos o perfecciones de Su ser. El poder conocer a este Dios verdadero y viviente requiere el milagro de la revelación misericordiosa de Sí mismo. El caminar en adoración con ese Dios viviente y verdadero es el privilegio de todos los que le conocen.
N. Verdad
1. El significado. La verdad significa “armonía con lo que se representa”, e incluye las ideas de veracidad, fidelidad, y consecuencia. Decir que Dios es verdadero es decir, en el sentido más extenso, que es consecuente consigo mismo, que es todo lo que El debe ser, que se ha revelado como verdaderamente es, y que El y Su revelación son completamente confiables.
2. La Escritura. Dios es el único Dios verdadero (Juan 17:3), y por lo tanto no puede mentir (Tito 1:2), y siempre es confiable (Romanos 3:4; Hebreos 6:18).
3. Las consecuencias. Porque Dios es verdadero, El no puede hacer nada inconsecuente consigo mismo. Sus promesas nunca se pueden romper o quedarse sin cumplir (véase 2 Timoteo 2:13), y la Biblia, que es Su Palabra, tiene también que ser infaliblemente verdadera.

CAPITULO 7
NOMBRES DE DIOS

Los muchos nombres de Dios en las Escrituras proveen revelación adicional de Su carácter. Estos no son meros títulos conferidos por los seres humanos sino, en su mayor parte, Sus propias descripciones de Sí mismo. Como tales, éstos revelan aspectos de Su carácter.
Aun cuando no se usa un nombre particular, la frase “el nombre del Señor” revela algo de Su carácter. Invocar el nombre del Señor era adorarlo a El (Génesis 21:33). Tomar Su nombre en vano era deshonrarlo a El (Exodo 20:7). No seguir los requisitos de la Ley constituye una profanación de Su nombre (Levítico 22:2, 32). Los sacerdotes realizaban su servicio en el nombre del Señor (Deuteronomio 21:5). Su nombre garantizaba la preservación de la nación (1 Samuel 12:22).

ELOHIM

A. El uso
El término elohim, en el sentido general de deidad, se halla cerca de 2.570 veces en el Antiguo Testamento. Cerca de 2.310 veces es el nombre que se da al Dios verdadero. Se encuentra por primera vez en el primer versículo de la Biblia. Se usa con referencia a deidades falsas en Génesis 35:2, 4; Exodo 12:12; 18:11; 23:24.
B. El signiricado
El significado de
elohim depende de su derivación. Algunos entienden que proviene de una raíz que significa temor y sugiere que la Deidad debe temerse, reverenciarse, o adorarse. Otros la hacen remontar a una raíz que significa fuerte, lo cual indica una Deidad de gran poder. La evidencia, aunque no conclusiva, parece señalar a la derivación posterior, significando, en el caso del Dios verdadero, que El es el Fuerte, el Líder poderoso, la suprema Deidad.
C. La forma plural

Elohim, una forma plural, es peculiar al Antiguo Testamento y no aparece en alguna otra lengua semita. Generalmente hablando, hay tres puntos de vista en cuanto al significado de esta forma plural.
1. Es un plural politeista; i.e., la palabra tenía un sentido politeísta originalmente, y solamente después adquirió un sentido singular. Sin embargo, el monoteísmo del Antiguo Testamento fue revelado, y no se desarrolló del politeísmo.
2. Es un plural trinitario; i.e., el Dios Triuno se ve, o a lo menos se sugiere, en el uso de esta forma plural. Pero, como veremos en el próximo capítulo, para llegar a esta conclusión se necesita leer la revelación del Nuevo Testamento hacia atrás, hacia el Antiguo Testamento. El plural puede que permita la revelación subsecuente de la Trinidad, pero esto es muy diferente de decir que el plural indica la Triunidad.
3. Es un plural mayestático. Esto lo confirma el hecho de que el sustantivo se usa siempre con formas verbales, adjetivos y pronombres en singular. Este plural de majestad denota la grandeza y supremacía ilimitadas de Dios.
D. Las conexiones de este nombre
Si este nombre de Dios significa el Fuerte y se halla en un plural mayestático, uno esperaría que fuese usado con relación a Su grandeza y Sus hechos poderosos.

1. Con relación a Su soberanía. Elohim se usa para describirlo a El como el “Dios de toda la tierra” (Isaías 54:5), el “Dios de toda carne” (Jeremías 32:27), el “Dios de los cielos” (Nehemías 2:4), y el “Dios de dioses, y Señor de señores” (Deuteronomio 10:17).
2. Con relación a Su obra de creación. El es el Elohim que creó todas las cosas (Génesis 1:1; Isaías 45:18; Jonás 1:9).
3. Con relación a Su juicio (Salmo 50:6; 58:11).
4. Con relación a Sus obras poderosas a favor de Israel (Deuteronomio 5:23; 8:15; Salmo 78:70).
E. Los nombres compuestos
1. El-Shaddai. Aunque no es cierta la derivación de esta palabra, la más aceptada es que shaddai se relaciona con una palabra acadia que significa “montaña”. Por lo tanto, este nombre de Dios lo presenta como el Poderoso erguido sobre una montaña. Fue el nombre con el cual Dios se dio a conocer a los patriarcas para dar consuelo y confirmación de Su pacto con Abraham (Génesis 17:1; 28:3; 35:11; Exodo 6:3; véase también Salmo 91:1–2). Este nombre también se usa a menudo en conexión con el castigo del pueblo de Dios (Rut 1:20–21).
2. El-Elión. Este nombre, “el Dios Altísimo” enfatiza el poder, la soberanía, y la supremacía de Dios. Se usó por primera vez por Melquisedec cuando bendijo a Abraham (Génesis 14:19); aunque si Isaías 14:14 relata el intento de Satanás de usurpar la supremacía de Dios, esto indicaría un uso anterior. Después de estas apariciones primitivas, su uso se retira hasta cerca de 1000 A.C., cuando aparece de nuevo en la literatura poética y del exilio (Salmo 9:2; Daniel 7:18, 22, 25, 27).
El-Olam. Este nombre significa “El Dios Eterno”, de una forma original que significaba “El Dios de la eternidad” (Génesis 21:33). Enfatiza el hecho de que Dios es inmutable (Salmo 100:5; 103:17) y se refiere a Su fuerza inagotable (Isaías 40:28).
4. El-Roi, “El Dios que ve” (Génesis 16:13). Hagar llamó a Dios por este nombre cuando El le habló a ella antes del nacimiento de Ismael.

YAHVEH

El segundo nombre básico para Dios es el personal, YHVH, el Señor, o Yahveh. Es el nombre que se usa con más frecuencia, hallándose cerca de 5.321 veces en el Antiguo Testamento.El origen de la palabra
El nombre aparentemente proviene de la raíz
hawa que significa existencia (como del tronco de un árbol donde cae, Eclesiastés 11:3) o desarrollo (como en Nehemías 6:6). Quizás las dos ideas se pueden combinar en el significado del nombre de Dios, diciendo que lo denota a El como el activo y que tiene existencia propia.
B. La revelación del nombre
Este nombre fue usado por Eva (
Génesis 4:1), el pueblo en los días de Set (v. 26), y por Noé (9:26), y Abraham (12:8; 15:2, 8). Pero fue a Moisés a quien se le reveló el significado profundo de este nombre. Dios dijo que aunque El se había aparecido a los patriarcas no fue conocido por ellos por Su nombre Yahveh (Exodo 6:3). El significado no fue conocido en su sentido pleno y más profundo. Esta revelación le vino a Moisés en la zarza ardiente cuando Dios se identificó a Sí mismo como “YO SOY EL QUE SOY” (Exodo 3:14), siendo la idea principal la de que Dios estaba presente con el pueblo de Israel.
C. La santidad del nombre
Puesto que
Yahveh era el nombre personal de Dios por el cual El se dio a conocer a Israel, en los tiempos posexílicos se empezó a considerar tan sagrado que no se pronunciaba. Era sustituido generalmente por el término Adonai, y para los siglos sexto-séptimo A.D. las vocales de Adonai se combinaron con las consonantes YHVH para recordarle al lector de la sinagoga que debía pronunciar el nombre sagrado como Adonai. De aquí vino la palabra artificial Jehová. Pero todo esto subraya la reverencia con la cual se estimaba este nombre.
D. El significado del nombre

Parece que se incluyen varias facetas en la significación del nombre
Yahveh.
1. Enfatiza la autoexistencia inmutable de Dios. Esto se puede respaldar por la etimología de la palabra y el uso que hizo el Señor del versículo 14 en Juan 8:58 para establecer el alegato de Su existencia eterna absoluta.
2. Asegura la presencia de Dios con Su pueblo. Véase Exodo 3:12.
3. Se relaciona con el poder de Dios a favor de Su pueblo y de su fidelidad al pacto que hizo con ellos, lo cual fue ilustrado y confirmado por Su obra al liberarlos de Egipto (6:6).
E. Combinaciones con el nombre
1. Yahveh-Jireh, “Jehoyá proveerá” (Génesis 22:14). Después que el ángel del Señor señaló un carnero para usarse como sustituto de Isaac, Abraham llamó al lugar, “El Señor proveerá”.
2. Yahveh-Nissi, “Jehová mi bandera” (Exodo 17:15). Después de la derrota de los amalecitas, Moisés edificó un altar y lo llamó Yahveh-Nissi.
3. Yahveh-Shalom, “Jehová es paz” (Jueces 6:24).
4. Yahveh-Sabaot. “Jehová de los ejércitos” (1 Samuel 1:3). Esta es una figura militar que presenta a Yahveh como el Comandante de los ejércitos angélicos del cielo tanto como de los ejércitos de Israel (1 Samuel 17:45). El título revela la soberanía y omnipotencia de Dios y fue usado a menudo por los profetas (Isaías y Jeremías) para recordarle al pueblo durante tiempos de crisis nacional que Dios era su Líder y Protector.
5. Yahveh-Maccaddeshcem, “Jehová que os santifica” (Exodo 31:13).
6. Yahveh-Raah, “Jehová es mi pastor” (Salmo 23:1).
7. Yahveh-Tsidkenu, “Jehová justicia nuestra” (Jeremías 23:6).
8. Jahveh-Shamma, “Jehová está allí” (Ezequiel 48:35).
9. Yahveh-Elohim-Israel; “Jehová, el Dios de Israe” (Jueces 5:3; Isaías 17:6).
Hablando estrictamente, estos compuestos no son nombres adicionales de Dios, sino designaciones o títulos que muchas veces surgían de eventos conmemorativos. No obstante, ellos sí revelan aspectos adicionales del carácter de Dios.

ADONAI

Como Elohim, Adonai es un plural mayestático. El singular significa señor, amo, dueño (Génesis 19:2; 40:1; 1 Samuel 1:15). Se usa, como se pudiera esperar, de la relación entre hombres (como amo y esclavo, Exodo 21:1–6). Cuando se usa de la relación de Dios con los hombres comunica la idea de Su autoridad absoluta. Josué reconoció la autoridad del Capitán del ejército de Jehová (Josué 5:14), y también Isaías se sometió a la autoridad del Señor, su Amo (Isaías 6:8–11). El equivalente del Nuevo Testamento es kyrios, “señor”.

DIOS (THEOS)

A. Uso
Theos es una de las designaciones más frecuentes para Dios en el Nuevo Testamento y la traducción más común en la Septuaginta para Elohim. Casi siempre se refiere al único Dios verdadero, aunque algunas veces se aplica a los dioses del paganismo en las palabras que se citan de los paganos o de cristianos al repudiar estos dioses falsos (Hechos 12:22; 14:11; 17:23; 19:26–27; 1 Corintios 8:5; 2 Tesalonicenses 2:4). También se refiere al diablo (2 Corintios 4:4) y a la sensualidad (Filipenses 3:19). Más importante aun, a Jesucristo se le designa como theos (aunque algunos de los pasajes se discuten. Nótese Romanos 9:5; Juan 1:1, 18; 20:28; y Tito 2:13).
B. Enseñanza
Los usos de la palabra revelan varias verdades del Dios verdadero.

1. Es es el único Dios verdadero. (Mateo 23:9; Romanos 3:30; 1 Corintios 8:4, 6: Gálatas 3:20; 1 Timoteo 2:5; Santiago 2:19). Esta verdad fundamental del judaísmo, la unidad de Dios, fue afirmada por Cristo y la iglesia primitiva.
2. El es único. El es el único Dios (1 Timoteo 1:17), el único Dios verdadero (Juan 17:3, el único santo (Apocalipsis 15:4), el único sabio (Romanos 16:27). Por lo tanto, los creyentes no pueden tener otros dioses a la par del único Dios verdadero (Mateo 6:24).
3. El es transcendente. Dios es el Creador, Sustentador y Dios del universo y Planeador de las edades (Hechos 17:24; Hebreos 3:4; Apocalipsis 10:6).
4. El es Salvador. (1 Timoteo 1:1; 2:3; 4:10; Tito 1:3; 2:13; 3:4). El mandó a Su Hijo a ser el Redentor (Juan 3:16) y lo entregó a la muerte por nosotros (Romanos 8:32).
C. Cristo como Dios
A Cristo, el Hijo de Dios, se le llama Dios en varios textos del Nuevo Testamento.

1. En Juan. La enseñanza de Juan incluye los siguientes pasajes: Juan 1:1, 18, donde algunos manuscritos leen “el unigénito Dios”, y esa variación singular puede considerarse como base para aceptar su autenticidad; 20:28, donde Tomás usó los términos kurios y theos acerca de Jesús, y 1 Juan 5:20.
2. En Pablo. En los escritos de Pablo, Tito 2:13 parece ser la designación más clara de Cristo como Dios, dado que Romanos 9:5 es disputado por algunos. Sin embargo, es lingüísticamente propio y contextualmente preferible atribuirle la frase “Dios bendito para siempre” a Cristo.

SEÑOR (KYRIOS)

A. Uso
La mayoría de las 717 veces que se emplea kyrios en el Nuevo Testamento son por Lucas (210) y Pablo (275), puesto que ellos escribieron al pueblo de la cultura y lengua griegas.
B. Significado

La palabra enfatiza autoridad y supremacía. Puede significar señor (
Juan 4:11), dueño (Lucas 19:33), amo (Colosenses 3:22), o referirse a los ídolos (1 Corintios 8:5) o al esposo (1 Pedro 3:6). Cuando se habla de Dios como kyrios, “expresa particularmente Su posición como Creador, Su poder revelado en la historia, y Su dominio justo sobre el universo” (H. Bietenhard, “Lord”, The New International Dictionary of New Testament Theology, Colin Brown, ed. [Grand Rapids: Zondervan, 1976], 2:514).
C. Cristo como kyrios
Durante Su vida terrenal se dirigían a Jesús como Señor, con el sentido de Rabí o Señor (
Mateo 8:6). Tomás le atribuyó deidad total cuando declaró: “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28). La resurrección y exaltación de Cristo lo situaron como el Señor del universo (Hechos 2:36; Filipenses 2:11). Pero “para un cristiano primitivo acostumbrado a leer el Antiguo Testamento, la palabra ‘Señor’, cuando se aplicaba a Jesús, sugeriría Su identificación con el Dios del Antiguo Testamento” (S.E. Johnson, “Lord Chris”, The Interpreter’s Dictionary of the Bible [New York: Abingdon, 1976], 3:151). Esto significa, con relación a un versículo como Romanos 10:9, que “cualquier judío que públicamente confesara que Jesús de Nazaret era ‘Señor’, se entendería que le estaba atribuyendo la naturaleza y atributos divinos a El” (William G.T. Shedd, Romans [New York: Scribner, 1879], p. 318). Por lo tanto, la esencia de la fe cristiana era reconocer a Jesús de Nazaret como el Yahveh del Antiguo Testamento.

DUEÑO (DESPOTES)

A. Significado
Esta palabra lleva en sí la idea de posesión, mientras que kyrios enfatiza la autoridad y supremacía.
B. Uso

Simeón se dirige a Dios en oración como
Despot (Lucas 2:29), igualmente Pedro y los que estaban con él (Hechos 4:24), y también los mártires en el cielo (Apocalipsis 6:10). Dos veces Cristo es llamado Despot (2 Pedro 2:1; Judas 4).

PADRE

Una de las revelaciones más distintivas del Nuevo Testamento es la de Dios como el Padre de individuos. Mientras que la palabra “Padre” se usa con referencia a Dios, solamente 15 veces en el Antiguo Testamento, ésta se halla con la misma función 245 veces en el Nuevo. Como Padre, El le da a Sus hijos gracia y paz (un saludo regular en las epístolas; e.g., Efesios 1:2; 1 Tesalonicenses 1:1), buenas dádivas (Santiago 1:17), y aun mandamientos (2 Juan 4). Nosotros también nos dirigimos a El como Padre en la oración (Efesios 2:18; 1 Tesalonicenses 3:11).
Para resumir: En la Biblia un nombre era más que una identificación; describía a quien lo llevaba, muchas veces revelando alguna característica de la persona (Salmos 8:1, 9).

CAPITULO 8
TRIUNIDAD DE DIOS

Trinidad, por supuesto, no es una palabra bíblica. Ni las son triunidad, trino, trinal, subsistencia, o esencia. Aun así las empleamos, y a menudo provechosamente, al tratar de expresar esta doctrina que está tan llena de dificultades. Además, esta doctrina no es explícita en el Nuevo Testamento, aunque muchas veces se dice que es implícita en el Antiguo Testamento y explícita en el Nuevo. Pero explícito significa “caracterizado por plena y clara expresión”, un calificativo difícil de aplicar a esta doctrina. Aun así, la doctrina proviene de las Escrituras, así que es una enseñanza bíblica.

LA CONTRIBUCION DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Sin lugar a dudas, el Antiguo Testamento enfatiza la unidad de Dios. Sin embargo, hay sugerencias claras de que sí hay personas en la Deidad. Por lo tanto, uno pudiera decir que el Antiguo Testamento contiene indicaciones que permiten la revelación posterior de la triunidad de Dios. ¿Cuáles son estas indicaciones?La unidad de Dios
El celebrado Shema en
Deuteronomio 6:4, que llegó a ser la confesión de fe básica del judaísmo, enseña la unidad de Dios. Puede ser traducida “El Señor nuestro Dios es un Señor”, o “El Señor nuestro Dios, el Señor es uno”, o “El Señor nuestro Dios, el Señor solamente”. Esta última traducción enfatiza la singularidad de Dios más que la unidad, pero implica la unidad por excluir al politeísmo. Otros pasajes como Exodo 20:3; Deuteronomio 4:35; 32:29; Isaías 45:14; y 46:9 insisten en la lealtad de Israel al Dios único.
B. Palabras en plural
Ya hemos sugerido que el nombre plural para Dios,
Elohim, denota la grandeza y supremacía ilimitadas de Dios. Deducir que el nombre mismo indica pluralidad de personas, es cuestionable. Sin embargo, cuando Dios habla de Sí mismo con pronombres plurales (Génesis 1:26; 3:22; 11:7; Isaías 6:8) y verbos plurales (Génesis 1:26; 11:7), sí parece indicar distinciones de personas, aunque solamente pluralidad, no Trinidad específicamente.
C. El Angel de Yahveh
Aunque esta designación puede referirse a cualquiera de los ángeles de Dios (
1 Reyes 19:7; cf. v. 5), algunas veces se menciona a este Angel como Dios, pero aun así diferenciado de El (Génesis 16:7–13; 18:1–21; 19:1–28; Malaquías 3:1). Esto indica distinciones personales dentro de la Deidad. Puesto que al Angel se le llama Dios, El difícilmente pudiera ser un mero profeta, que actuaba en tiempos preproféticos como los profetas lo hicieron en tiempos posteriores (como sugiere Edmond Jacob en Theology of the Old Testament [New York: Harper & Row, 1958], pp. 75–7).
D. Distinción de personas
Algunos pasajes aparentemente distinguen personas dentro de la Deidad.

1. A Jehová se le distingue de Jehová o de Dios (Génesis 19:24; Oseas 1:7).
2. Al Redentor (que tiene que ser divino) se le diferencia de Jehová (Isaías 59:20).
3. Al Espíritu se le distingue de Jehová (Isaías 48:16; 59:21; 63:9–10). En estos versículos el Espíritu es personal y activo.
E. La sabiduría de Dios (?)
Muchas teologías (Berkhof, Payne, Thiessen) ven la personificación de la sabiduría en
Proverbios 8:12–31 como una alusión a Cristo, y, al ser así, como una indicación de la existencia de la Trinidad en el Antiguo Testamento. Sin embargo, parece que sería mejor ver en este pasaje, no una prefiguracíón de Cristo, sino una descripción del carácter eterno de la sabiduría como un atributo de Dios (véase Louis Goldberg, “Wisdom”, Theological Wordbook of the Old Testament [Chicago: Moody, 1980], 1:283).
¿Cómo hemos de evaluar la contribución del Antiguo Testamento a esta doctrina? Berkhof concluye que hay una “clara anticipación” (Teología Sistemática, p. 101) de la revelación más completa del Nuevo Testamento, pero su uso de la palabra “clara” pudiera constituir una exageración. Más precisa es la conclusión de Payne de que el Antiguo Testamento contiene “sugerencias genuinas de las personas que componen la Deidad” (p. 166). También lo pudiéramos decir de esta forma: La doctrina existe solamente en forma de semilla en el Antiguo Testamento. Se puede preguntar si, sin el pleno desarrollo de la doctrina en el Nuevo Testamento, podríamos conocer valiéndonos solamente del Antiguo el significado de esas semillas.

LA CONTRIBUCION DEL NUEVO TESTAMENTO

Aunque el Nuevo Testamento no contiene alguna declaración explícita de la doctrina de la triunidad de Dios (puesto que 1 Juan 5:7 aparentemente no es parte del texto genuino de la Escritura), sí contiene bastante evidencia. Esa evidencia yace a lo largo de dos caminos. Uno insiste en que hay solamente un Dios, y el otro presenta al Hombre Jesús y al Espíritu Santo, que ambos alegan ser Dios. El enfatizar la unidad mientras que se descuida el aspecto trinitario, termina en el unitarianismo. El enfatizar el aspecto trinitario mientras que se descuida el de la unidad, lleva al triteísmo (como en el mormonismo). El aceptar ambos aspectos, conduce a la doctrina de la triunidad de Dios.Evidencia de la unidad
Como el Antiguo, el Nuevo Testamento también insiste en que solamente hay un Dios verdadero. Pasajes como 1 Corintios 8:4–6; Efesios 4:3–6; y Santiago 2:19 son claros.
B. Evidencia para el aspecto trino
1. El Padre se reconoce como Dios. Aquí no existe controversia alguna, y varios pasajes enseñan esto (Juan 6:27; 1 Pedro 1:2).
2. Jesucristo se reconoce como Dios. El mismo alegó tener atributos que solamente Dios posee, como la omnisciencia (Mateo 9:4), omnipotencia (28:18), omnipresencia (v. 20). El hizo cosas que solamente Dios puede hacer (las personas de Su día reconocieron esto, aunque algunas veces renuentemente), como perdonar pecados (Marcos 2:1–12) y resucitar los muertos (Juan 12:9). Además, el Nuevo Testamento atribuye a Cristo otras obras que solamente Dios puede hacer, como sustentar todas las cosas (Colosenses 1:17), la creación (Juan 1:3), y el juicio futuro de todos (5:27).
La última frase de Juan 1:1 correlaciona la Deidad completa y verdadera con el Verbo (Cristo). La mejor traducción de la frase es “el Verbo era Dios”. La exégesis estricta prohíbe la traducción de los Testigos de Jehová “el Verbo era un dios”. La palabra “Dios” no tiene el artículo, pero si se fuera a entender como indefinido (“un dios”) esta sería la única vez en el evangelio de Juan que se usara esta forma, haciéndole sumamente improbable sobre bases gramaticales que fuera indefinido aquí. Juan no pudiera haber escogido una forma más precisa de expresar las verdades de que el Verbo era Dios y aun así distinto del Padre.
3. El Espíritu Santo se reconoce como Dios. A El se le llama Dios (Hechos 5:3–4), posee los atributos que solamente Dios tiene, como la omnisciencia (1 Corintios 2:10) y la omnipresencia (6:19), y regenera a las personas (Juan 3:5–6, 8), una obra exclusiva de Dios.
C. Evidencia de la Triunidad
Mateo 28:19 hace la mejor declaración de ambos, la unidad y el aspecto trino, de asociar igualmente a las tres personas y unirlas en un nombre singular. Otros pasajes, como Mateo 3:16–17 y 2 Corintios 13:14, asocian igualmente a las tres personas, pero no contienen el fuerte énfasis sobre la unidad como lo hace Mateo 28:19.

ALGUNAS CONSIDERACIONES DE UNADEFINICION

No es fácil construir una definición de la Trinidad. Algunas se hacen por declarar varias proposiciones. Otras yerran por la parte de la unidad o de lo trino. Una de las mejores es la de Warfield: “Solamente hay un Dios único y verdadero, pero en la unidad de la Deidad hay tres personas coeternas y coiguales, iguales en substancia pero distintas en subsistencia” (B.B. Warfield, “Trinity”, The International Standard Bible Encyclopedia, James Orr, ed. [Grand Rapids. Eerdmans, 1930], 5:3012). La palabra “personas” pudiera traer confusión, como si hubiera tres individuos en la Deidad, pero ¿qué otra palabra pudiera ser adecuada? La palabra “substancia” pudiera ser demasiado materialista; algunos preferirían usar la palabra “esencia”. Muchos pudieran no conocer el significado de “subsistencia”, pero un diccionario bastaría para arreglar eso (“existencia necesaria”).
Positivamente, la definición afirma claramente, a la vez, la unidad y lo trino y es cuidadosa en mantener la igualdad y la eternidad de los Tres. Aun si la palabra “persona” no fuera la mejor, ella nos guarda del modalismo, y, por supuesto, la frase “igual en substancia” (o acaso mejor, esencia) protege contra el triteísmo. La esencia entera, no dividida, de Dios le pertenece igualmente a cada una de las tres personas.
Juan 10:30: “Yo y el Padre uno somos”, declara en forma bella este balance entre la diversidad de las personas y la unidad de la esencia. “Yo y el Padre” distingue claramente entre dos personas, y el verbo, “somos”, también es plural. Pero, dijo el Señor, “uno somos”; y “uno” es neutro; es decir, uno en naturaleza o esencia, pero no una persona (que requeriría en griego, la forma masculina). Así el Señor se distinguió a Sí mismo del Padre y, sin embargo, reclamó la unidad e igualdad con el Padre.
Tradicionalmente el concepto de la Trinidad ha sido visto desde (a) una perspectiva ontológica y (b) una económica o administrativa. La Trinidad ontológica atiende a las operaciones personales de las personas o las
opera ad intra (las obras adentro), o las propiedades personales por las cuales las personas se distinguen. Tiene que ver con la generación (filiación o engendramiento) y procedencia, con lo que se intenta indicar un orden lógico dentro de la Trinidad, pero no implica en ninguna forma la desigualdad, prioridad de tiempo, o grados de dignidad. La generación y la procedencia ocurren dentro del Ser divino y no llevan en sí noción alguna de subordinación de esencia. (1) El Padre engendra al Hijo y El es de quien el Espíritu Santo procede, aunque el Padre ni es engendrado ni tampoco procede de nadie. (2) El Hijo es engendrado y El es de quien el Espíritu Santo procede, pero El ni engendra ni procede. (3) El Espíritu Santo procede de ambos, del Padre y el Hijo, pero El ni engendra ni de El procede alguno.
Yo estoy de acuerdo con BusweIl (
A Systematic Theology of the Christian Religion, pp. 105–12) en que la generación no es una doctrina basada en la exégesis. El concepto que intenta comunicar, sin embargo, no es contrario a las Escrituras, y ciertamente la doctrina de la relación de Hijo es bíblica. La frase “generación eterna” simplemente intenta describir la relación de Padre-Hijo en la Trinidad y, por usar la palabra “eterna”, protegerla de alguna idea de desigualdad o temporalidad. Pero ya sea que uno escoja usar la idea de la generación eterna o no, se tiene que afirmar la relación personal, eterna y de coigualdad del Padre y el Hijo. Lo menos que se debe hacer es basar la generación eterna en el Salmo 2:7.
La procedencia parece más ser un concepto bíblico basado en
Juan 15:26. Berkhof lo define como “aquel eterno y necesario acto de la primera y segunda personas de la Trinidad por medio del cual, ellos, dentro del Ser divino, se convierten en la base de la subsistencia personal del Espíritu Santo, y ponen a la tercera persona en posesión de la plenitud de la divina esencia, sin ninguna división, enajenación o cambio”. (Teología Sistemática, p. 113). La idea de la procedencia eterna tiene que apoyarse fuertemente sobre el tiempo presente de la palabra “procede” en Juan 15:26, un énfasis que a mi juicio está mal colocado. En realidad, el versículo no parece referirse en lo más mínimo a las relaciones mutuas y eternas dentro de la Trinidad, sino más bien a lo que el Espíritu haría para continuar la obra del Señor Jesús después de Su ascensión.
El concepto de la Trinidad económica concierne a las acciones de administración y gobierno de las personas, o las
opera ad extra (“las obras de fuera”, es decir, sobre la creación y sus criaturas). Para el Padre esto incluye las obras de elegir (1 Pedro 1:2), de amar al mundo (Juan 3:16), y de dar buenas dádivas (Santiago 1:17). Para el Hijo, enfatiza Su sufrimiento (Marcos 8:31), el redimir (1 Pedro 1:18), y sustentar todas las cosas (Hebreos 1:3). Para el Espíritu, contempla Sus obras particulares de regenerar (Tito 3:5), fortalecer (Hechos 1:8), y santificar (Gálatas 5:22–23). Aun con toda la discusión y delineación que intentamos con relación a la Trinidad, tenemos que reconocer que esto es, en el análisis final, un misterio. Nosotros aceptamos toda la información como verdad, aunque va más allá de nuestro entendimiento.

ILUSTRACION DE LA TRINIDAD

Ninguna ilustración pudiera posiblemente captar todo lo que abarca la revelación bíblica de la Trinidad. La mayoría equivalen, a lo sumo, a la idea de “tres en uno”.
Un diagrama común intenta representar a la Deidad como Uno, sin embargo, presenta a cada persona como Dios y también distinta.


El agua puede servir como una ilustración de “tres en uno”, puesto que retiene su actividad química ya sea en estado sólido, gaseoso o líquido. También hay un punto triple para el agua, una condición bajo la cual el hielo, el vapor, y el agua líquida pueden coexistir en equilibrio. Todos son agua, pero aun así distintos cada uno del otro.
El sol, su luz, y su poder puede que ayuden a ilustrar la Trinidad (
The Pilgrim Bible [New York: Oxford, 1948], pp. ix–x). Nadie realmente ha visto al Padre. Aun así aprendemos mucho tocante al sol estudiando su luz, igual que aprendemos acerca del Padre por Su Hijo Jesucristo, quien es el resplandor de Su gloria (Hebreos 1:3). Vemos el poder del sol como actúa en el crecimiento de las semillas y los árboles y otras plantas, y cuando se nos pregunta qué hace crecer a las cosas, decimos que es el sol. El Espíritu Santo es como el poder del sol, y El es Dios.
Independiente de la utilidad o las limitaciones que tengan las ilustraciones, de nuevo decimos que estamos frente a un misterio.

UN REPASO DE LA HISTORIA DE LA DOCTRINA

A. El monarquianismo
Los padres de la iglesia primitiva no formularon alguna declaración clara tocante la Trinidad. Algunos no estaban claros en cuanto el Logos, y la mayoría no estaban interesados en prestarle atención al Espíritu con la excepción de Su obra en las vidas de creyentes. En respuesta a Práxeas, Tertuliano (ca. 165–220) afirmó el aspecto trino de Dios, siendo el primero en usar la palabra Trinidad. Sin embargo, él no tenía un conocimiento claro y preciso de la Trinidad, pues sus conceptos estaban matizados de subordinacionismo.
Tertuliano estaba combatiendo a los monarquianos, quienes optaron por la unidad de Dios y negaban el trinitarianismo. El monarquianismo existió en dos formas.
1. Monarquianismo dinámico (o adopcionismo). Esto lo expresó por primera vez Teodoto de Bizancio cerca del 210, y afirmaba que Jesús fue un hombre a quien el Espíritu Santo le dio poder especial en Su bautismo.
2. Monarquianismo modalista. Este fue más influyente; intentaba no sólo mantener la unidad de Dios sino también la deidad completa de Cristo, por afirmar que el Padre fue encarnado en el Hijo. En el Oeste se conocía como el patripasionismo, puesto que el Padre encarnado también sufrió en el Hijo; y en el Este como el sabelianismo, por Sabelio, su representante más famoso, quien enseñó que las personas en la Deidad eran modos en los cuales Dios se manifestaba a Sí mismo. Aunque Sabelio usó la palabra “persona”, él daba a entender que era como una función o manifestación de la singular esencia divina.
B. El arrianismo
Arrio (ca. 250–336), un presbítero antitrinitario de Alejandría, distinguió al singular Dios eterno del Hijo, quien fue generado por el Padre y, por lo tanto, tuvo un principio. El también enseñó que el Espíritu Santo fue la primera cosa creada por el Hijo, puesto que todas las cosas fueron hechas por el Hijo. El halló respaldo escritural para sus puntos de vista en pasajes que parecían presentar al Hijo como inferior al Padre (
Mateo 28:18; Marcos 13:32; 1 Corintios 15:28).
A Arrio se le opuso Atanasio (ca. 296–373), el cual, mientras que mantenía la unidad de Dios, distinguía tres naturalezas esenciales en Dios e insistía en que el Hijo era de la misma substancia que el Padre. El enseñaba que el Hijo fue generado, pero que esto fue un acto eterno e interno de Dios; en contraste con Arrio, quien rechazaba la generación eterna.
Cuando el Concilio de Nicea se reunió para intentar arreglar la disputa, Atanasio y sus seguidores querían que se afirmara que el Hijo era de la misma substancia (
omoousios) que el Padre, mientras que un grupo grande de moderados sugirió que se sustituyera por la palabra omoiousios (“de substancia similar”). Los arrianos radicales dijeron que el Hijo era de una substancia diferente (heteroousios). El emperador Constantino finalmente se declaró a favor del partido de Atanasio, de lo que resultó la declaración clara e inequívoca del Credo Niceno de que Cristo era de la misma substancia con el Padre omoousios).
Tocante al Espíritu Santo, el Credo meramente dijo: “Yo creo en el Espíritu Santo”. Sin embargo, el mismo Atanasio en su propia enseñanza afirmaba que el Espíritu, al igual que el Hijo, era de la misma esencia que el Padre. Como resultado del Concilio de Nicea se circularon muchos documentos en el siglo cuarto, y el partido arriano llegó a ser popular a causa de la influencia de Constancio, el sucesor de Constantino, quien simpatizaba con Arrio.
En la segunda mitad del siglo cuarto, tres teólogos de la provincia de Capadocia, en el oriente de Asia Menor, le dieron forma definitiva a la doctrina de la Trinidad, y derrotaron al arrianismo. Ellos fueron Basilio de Caesarea, su hermano Gregorio Niceno, y el buen amigo de Basilio, Gregorio Nacianceno. Ellos ayudaron a clarificar el vocabulario tocante a la Trinidad por usar
ousia para la singular esencia de la Deidad y hypotasis para las personas. El énfasis de ellos sobre las tres naturalezas esenciales en el Dios singular libró al Credo Niceno de sospechas de sabelianismo a los ojos de los moderados. Ellos también afirmaron vigorosamente el omoousis del Espíritu Santo.
C. El Concilio de Constantinopla (381)
En el 373, un grupo dirigido por Eustas, llamado los pneumatomaquianos (“peleadores contra el Espíritu”), consideraba al Hijo y al Espíritu meramente de semejante substancia con el Padre (algunos moderados sí afirmaron la consubstancialidad del Hijo). La controversia creció a tales proporciones, que el emperador Teodosio convocó a un concilio en Constantinopla formado por 150 obispos ortodoxos que representaban la iglesia oriental. Bajo la dirección de Gregorio Nacianceno, el concilio formuló esta declaración tocante el Espíritu Santo: “Y nosotros creemos en el Espíritu Santo, el Señor, el Dador de vida, quien procede del Padre, quien ha de glorificarse junto con el Padre y el Hijo, y quien habla por los profetas”. Aunque el credo evitó la terminología “de la misma substancia”, que se había usado de Cristo en el Credo Niceno, describió la obra del Espíritu en términos que no se le podían atribuir a algún ser creado. Así esto decidió la cuestión de la deidad del Espíritu, aunque fue una afirmación menos que totalmente satisfactoria, puesto que no empleó
omoousios acerca del Espíritu, y no definió la relación del Espíritu con las otras dos personas.
D. Agustín (354-430)

1. De Trinitate. La declaración de la Trinidad en la iglesia occidental alcanzó una formulación final en esta obra de Agustín. En este tratado él declaró que cada una de las tres personas de la Trinidad posee la esencia íntegra y que todos son interdependientes entre sí. Aunque estaba insatisfecho con la palabra “personas” para denotar las tres naturalezas esenciales, él la usó “para no permanecer en silencio”. También enseñó que el Espíritu procede de ambos el Padre y el Hijo.
2. La controversia pelagiana (431). Agustín también hizo gran énfasis en la gracia eficaz como obra del Espíritu. Esto influenció profundamente, no sólo su doctrina del hombre y del pecado, sino también su doctrina del Espíritu.
E. El Sínodo de Toledo (589)
Mientras que los teólogos del Oeste generalmente afirmaban la procedencia del Espíritu Santo de ambos el Padre y el Hijo, esto no fue formalizado hasta que la cláusula
filioque (“y el Hijo”) se le agregó al Credo de Constantinopla en el Sínodo de Toledo. La iglesia oriental nunca lo aceptó, declarándolo herejía, lo que dividió los dos grupos aun hasta hoy.
Fotio, patriarca de Constantinopla y adversario del papa Nicolás de Roma, usó la cláusula filioque como parte de su esfuerzo por desacreditar las reclamaciones del título de obispo universal por parte de Nicolás. El acusó a la iglesia del Oeste de introducir innovaciones doctrinales, alegando que filioque había falsificado el santo Credo de Constantinopla.
F. La enseñanza de la Reforma tocante la Trinidad
Los reformadores y todas las confesiones de la Reforma expresan la doctrina de la Trinidad en la forma ortodoxa formulada en la iglesia primitiva (véase Calvino,
Institución de la Religión Cristiana, I.13, por ejemplo). Calvino parece que encontró difícil, si no inútil, la idea de la generación eterna del Hijo, aunque él no la negó.
Lutero aceptó la doctrina ortodoxa de la Trinidad porque él consideró que se enseñaba en las Escrituras, aunque tuvo la impresión de que sólo la fe la podía comprender. La Confesión de Augsburgo (1530) claramente declara “que hay una esencia divina la cual se llama y es Dios … sin embargo, hay tres personas de la misma esencia y poder, que también son coeternas; el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo” (III.7). Igualmente la Confesión de Westminster (1647) declara: “En la unidad de la Deidad hay tres personas, de una substancia, un poder, y una eternidad: Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo. El Padre no procede ni es engendrado de nadie: el Hijo es engendrado eternamente del Padre: el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo” (II.3).
El socianismo en el siglo dieciséis negó la preexistencia del Hijo, considerándolo solamente un hombre. Enseñó que había solamente una esencia divina que contenía sólo una persona. Estos puntos de vista influenciaron al unitarianismo inglés y al deísmo inglés. Muchos unitarios no eran deístas, pero todos los deístas tenían un concepto unitario de Dios. La línea herética fue del arrianismo al socianismo al unitarianismo al deísmo. El unitarianismo americano fue descendiente directo del unitarianismo inglés.
G. Puntos de vista modernos
El punto de vista ortodoxo de la Trinidad fue y es afirmado por muchos en el período moderno. Sin embargo, ha habido muchos impugnadores. Kant y Hegel se opusieron a la enseñanza ortodoxa y se adhirieron al adopcionismo o al panteísmo impersonal. Swedenborg y Schleiermacher se hicieron eco del sabelianismo. Muchos opinan que el concepto de Barth era modalista (Leonard Hodgson,
The Doctrine of the Trinity [Londres: Nisbet, 1955], p. 229). Otros lo defienden considerándolo ortodoxo, porque él rechazó el sabelianismo y usó su concepto de “modos de existencia” en Dios en vez del concepto de personas. Paul Tillich opinaba que el hombre creó la doctrina de la Trinidad para suplir sus propias necesidades. En realidad, Tillich no creía que hubiera ni aun una persona en la Deidad, cuanto menos tres.
Los Testigos de Jehová se adhieren a una cristología parecida a la de Arrio por negar la eternalidad del Hijo y la doctrina de la Trinidad. Ellos, como Arrio, ven al Logos como un ser intermedio entre el Creador y la creación.

ALGUNAS CONSECUENCIAS PRACTICAS

La riqueza del concepto de la Trinidad inunda varias áreas de la teología.
La doctrina de la redención es un ejemplo obvio, pues todas las personas de la Deidad participan en esa gran obra (Juan 3:6, 16; Apocalipsis 13:8).
La doctrina de la revelación sirve como otro ejemplo, pues el Hijo y el Espíritu colaboran en comunicar la verdad de Dios (
Juan 1:18; 16:13).
La comunión y el amor dentro de la Deidad misma, solamente es posible en un concepto trinitario de Dios, y esa comunión es semejante a la comunión del creyente con Cristo (
14:17).
La prioridad sin inferioridad como se ve en la Trinidad es la base para las relaciones propias entre los hombres y las mujeres (
1 Corintios 11:3).
La oración se practica en una forma trinitaria. Aunque podemos dirigirnos a cualquier persona de la Trinidad, normalmente, de acuerdo con el precedente bíblico, nos dirigimos al Padre en el nombre de Cristo según el Espíritu nos dirige (
Juan 14:14; Efesios 1:6; 2:18; 6:18).


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